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martes, 22 de septiembre de 2009

Yom Kipur: El Día del Perdón


YOM KIPUR

Yom Kipur: El Día del Perdón

«Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de YHWH. Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo»
(Lv. 16:30-31)

«A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación... porque es día de expiación, para reconciliaros delante de YHWH vuestro Elohím... ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis. Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo»
(Lv. 23:27-28,31-32)

«En el diez de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas; ninguna obra haréis»
(Nm. 29:7)

Conociendo Yom Ha Kipurim

Pasado Rosh Hashaná, y después de la semana intermedia en la que el hebreo se dedica intensamente a la oración, a obras de beneficencia y a visitar las tumbas de sus seres queridos en el cementerio, llega el día 10 de Tishrí, y se inicia Yom Kipur, el “Día del Perdón”, la fecha más solemne del calendario judío.

Como el resto de las fiestas y celebraciones hebreas, Yom Kipur comienza en la víspera del día que le antecede, con la puesta del sol. Del mismo modo acaba con la puesta del sol del día 10 y la señal práctica que establecieron nuestros sabios para determinar el momento exacto de la finalización de este día y de su ayuno, es el instante en que se alcanzan a ver en el cielo las primeras tres estrellas. Además, con respecto a Yom Kipur el texto bíblico también lo dice expresamente en un pasaje: “El nueve del mes al atardecer, desde el atardecer hasta el atardecer [siguiente], celebraréis vuestro reposo” (Lv. 23:32).

El hecho de que el día hebreo comience y termine con la puesta del sol, arranca de un conocido versículo, repetido varias veces en el primer capítulo de la Biblia, cuando se relata allí la creación del mundo: “Y fue atardecer, y fue mañana” dice el texto como corolario de cada uno de los días de la creación. El Texto Sagrado menciona primero el atardecer y después la mañana.

El ayuno de Yom Kipur
Es el único día del año hebreo que por su importancia y solemnidad desplaza, si cae en un sábado, el reposo y el carácter festivo de este día de descanso semanal. Pues así está escrito: “Os será [el día de Yom Kipur] Shabát Shabatón, sábado de sábados” (Lv. 23:32). Los otros ayunos del calendario hebreo, en cambio, cuando caen en sábado, son postergados hasta el día siguiente, para no perturbar con ellos el día de reposo semanal.
Además, existe otra diferencia fundamental con respecto a este ayuno. En todas las otras fechas del año hebreo, el ayuno es expresión de luto y de dolor por las diversas desgracias ocurridas en la historia de nuestro pueblo, comenzando por Tishá Beáv, el nueve de Ab, aniversario de la destrucción del Templo de Yerushalem. El ayuno de Yom Kipur en cambio, obedece al mandato bíblico de “afligiréis vuestras almas” (Lv. 23:32) y otros pasajes más. Aflicción que nuestros sabios han interpretado como un ayuno completo: un alejarse, por espacio de un día, de las necesidades materiales del cuerpo humano, para poder dedicarse con más concentración a las plegarias y al contenido espiritual de la fecha.
Por motivo de enfermedad o por prescripción médica, el ayuno de Yom Kipur puede infringirse. A los niños suele ir acostumbrándoselos de poco a poco a ayunar cada año algunas horas más, hasta llegar a la mayoría de edad —Bar Mitsvá a los 13 años los varones, Bat Mitsvá a los 12 a las niñas— día desde el cual ya están obligados a cumplir el ayuno completo, como sus padres.
Pero Yom Kipur no es, como muchos creen erróneamente, una fecha triste en el calendario hebreo. Muy por el contrario, el hecho de que los hombres zanjemos entre nosotros las diferencias y enojos acumulados a lo largo de todo el año, y nos perdonemos unos a otros las afrentas cometidas —y esperamos que Elohim haga otro tanto con nuestros pecados hacia él— constituye un motivo de alegría, y no de tristeza.
El Talmud cuenta que dos veces al año las hijas de Jerusalem salían, vestidas de blanco, a bailar en los viñedos de las afueras de la ciudad, y en pos de ellas iban los muchachos, a la búsqueda de posibles novias para casarse. Una de esas dos veces era Yom Kipur (Talmúd Taanít, cap. 4, Mishná 8). ¿Podría haber ocurrido esto si Yom Kipur fuese un día de luto?
Solemne sí, pero no triste, sino todo lo contrario. El único momento realmente triste de Yom Kipur es la hora del recuerdo de los muertos con la plegaria de Izkór, al mediodía; donde se evocan sucesivamente los parientes fallecidos en la familia cercana de cada uno, los seis millones de judíos asesinados en el holocausto, y los soldados y civiles que cayeron (y aún caen) en la lucha por la independencia del Estado de Israel. Pero no olvidemos que esta oración de Izkór también se dice otras veces al año —poco después de Yom Kipur, en uno de los días de Sukót, y también en Pésaj y en Shavuót— sin que la hora de evocación de nuestros seres queridos fallecidos le quite el carácter de fiesta alegre que reviste cada una de estas celebraciones.

Los pecados y su perdón
Según la tradición hebrea, los diversos pecados que el hombre comete pueden agruparse en tres diferentes categorías:
1) Pecados contra sí mismo.
2) Pecados contra el prójimo.
3) Pecados contra el Creador.

Peca contra sí mismo, por ejemplo, quien sabe que no debe fumar o comer o beber ciertos productos porque le causan daño, y sin embargo continúa aferrado a ellos.
Los pecados contra el prójimo son innumerables; el código penal de todos los países está lleno de ellos: robo, engaño, ofensa, agresión física, maledicencia, etc.
Pecados contra el Creador se consideran todos los antedichos, pero además también aquellos que afectan directamente la veneración y el respeto que el hombre debe a su Creador: la blasfemia, el juramento en falso, etc.
Al respecto, nos enseñan nuestros sabios que los pecados del hombre contra el Creador y contra sí mismos son perdonados en Yom Kipur si existe la intención de un verdadero arrepentimiento y una firme decisión de no volver a incurrir en ellos. Pero los pecados del hombre contra su prójimo, Yim Hakipurím no los perdona hasta que vaya (el pecador) y se reconcilie con su prójimo” (Talmud Yomá, cap. 8, Mishná 9).
Acotemos de paso que, tal como lo vemos en esta cita, Yom Kipur a veces también se denomina en plural, Yom Hakipurím, “Día de los perdones”, precisamente por esa variedad de pecados diferentes que en él hallan su remisión.
Kol Nidré: Mezcla de algunos pasajes en hebreo y de otros en arameo, Kol Nidré “Todos los juramentos” es la fórmula tradicional con que, a la puesta del sol, se inicia la celebración de Yom Kipur en las sinagogas. Todos los fieles están de pie cuando el jazán o cantor la repite en voz alta tres veces, flanqueado por dos notables de la comunidad (uno de ellos, generalmente el rabino) que están parados al lado de él, cada uno con un rollo de la Torá en brazos.
Entre los judíos ashkenazitas se recita esta plegaria con una emotiva melodía tradicional que da expresión, in crecendo, a todo el dolor y la tristeza acumulados por el pueblo judío a lo largo de dos mil años de exilio y dispersión por el mundo. (Fue llevado al pentagrama, entre otros, por J.S. Bloch y M. Bruch.
Kol Nidré es una fórmula por la cual se declara la anulación de los votos o juramentos que el hebreo prometió a Elohim en asuntos referentes a su propia persona, y que formuló en momentos de desequilibrio emocional: cuando estaba muy dolorido, o enojado, o enfermo, etc. Antisemitas de todos los tiempos achacaron a los judíos que mediante la plegaria de kol nidré ellos pretendían sustraerse a sus obligaciones contraídas bajo juramento ante las autoridades cristianas u otras, y que por lo tanto no podía prestarse fe al juramento de un judío. Pero obligaciones de esta índole, tal como lo señalamos, no están incluidas en esta absolución de votos.
Según algunos de los textos, el Kol Nidré anula a posteriori los votos proferidos desde el último Yom Kipur hasta el de hoy; según otras versiones, anula a priori los que se prometan desde hoy hasta el Día del Perdón que viene, dentro de un año.
Algunas veces se vinculó Kol Nidré con el juramento de fidelidad que los marranos prestaron en Sefarad (España) a la religión cristiana, a la que fueron convertidos por la fuerza. También hay quienes niegan esta relación. Pero un hecho notable es que en la noche de Kol Nidré, cuando los varones en las sinagogas rezan envueltos en su túnica blanca (el kitél, del cual ya se habló antes), todos llevan puesto el Talit o paño ritual sobre los hombros, costumbre excepcional ya que durante todo el resto del año, el talit se usa sólo para la oración diurna y no para la noche, excepción hecha del rabino y del jazán, quienes pueden ponérselo en la sinagoga también para el servicio religioso nocturno.
Al jêt: “Por el pecado” es la confesión de los pecados cometidos, o vidúi. Es una de las plegarias caracteríticas de Yom Kipur que se recita en las primeras cuatro de las cinco series de oraciones de esta fecha, que son las siguientes:
1) Maarív o Arvít (las plegarias de la noche, víspera de Yom Kipur, que se inician con el recitado de Kol Nidré).
2) Shajarít (la oración de la mañana).
3) Musáf (la oración agregada, al mediodía).
4) Minjá (la oración de la tarde).
5) Ne’ilá (la oración de clausura de Yom Kipur).

La fórmula de esta plegaria es uniforme para todos los pecados que en ella se confiesen “Al jet shejatánu lefanéja...”; pedimos perdón “por el pecado que hemos cometido ante ti...” y sigue la enumeración de los mismos, dos pecados con cada una de las letras del alfabeto hebreo.
Entre ellos hallamos: el engaño, la violencia, el desenfreno sexual, la falta de respeto a padres y maestros, los malos pensamientos, etc. Y una gran variedad de pecados de maledicencia, expuestos con diversas denominaciones, pero que giran siempre alrededor de la misma idea: “expresión de los labios”, “torpeza de la boca”, etc.
Cabe destacar aquí que, para el hebreo, la confesión de los pecados en Yom Kipur es colectiva: todo el pueblo se presenta unido ante Elohim para confesarlos, y por eso se usa el verbo en plural: “hemos pecado”. Si una determinada falta de las enumeradas en la lista no la he cometido yo mismo, quizás incurrió en ella algún otro hebreo, y entonces yo imploro el perdón divino para él, ya que no para mí.
La confesión en plural ante Elohim involucra la idea de la responsabilidad colectiva que el pueblo de Israel siente por sus acciones: ante Él y ante los hombres, los hebreos nos sentimos unidos como si fuéramos una gran familia, tanto en las buenas como en las malas.

Unetané Tóqef
Es una de las oraciones más desgarradoras de Yom Kipur (y también de Roshaná). Su nombre está tomado de las palabras iniciales de la misma, y significa “Relataremos la majestuosidad [de este día]”.
La plegaria tiene su origen en la edad media, y se le vincula con el nombre de Rabí Amnón de Maguncia, quien sufrió un doloroso martirio por orden del obispo de su ciudad, por haber rehusado convertirse al cristianismo.
Unetané Tóqef describe el imaginario Tribunal Divino, frente al que, uno tras otro, pasan los hombres delante del supremo Juez Celestial, y donde son sopesadas las buenas y las malas acciones de cada uno, para que, de acuerdo con ellas, sea emitido el fallo correspondiente. En Rosh Hashaná [los fallos] serán escritos, y en Yom Kipur serán sellados, dice esta plegaria en uno de sus pasajes.
Tras enumerar dramáticamente muchas posibles formas de muerte que pueden aguardar a quienes sean condenados por Elohim a morir (mediante el fuego, el agua, la espada, el hambre, la sed, un terremoto, una peste, etc.) la oración de Rabi Amnón culmina con la convicción de que “el arrepentimiento, la plegaria, y la beneficencia” pueden evitar que Elohim dicte su fallo condenatorio. Y también se describe el contraste entre la nulidad del hombre “cuyo origen está en el polvo, y su último fin será el polvo,” y cuya vida es endeble “como un pasto seco, un pimpollo marchito, una sombra que huye”, frente a la majestuosidad de Elohim, el Rey Todopoderoso y Sempiterno que rige los destinos del Universo.
La primera parte de la oración dice: “Proclamemos el sagrado poder de este día; es terrible y lleno de pavor. Porque en este día se exalta Tu Dominio, se establece Tu Trono en amor perdurable; allí en verdad Tú reinas. En verdad Tú eres Rey y Árbitro, Consejero y Testigo. Tú escribes y sellas; Tú registras y recuentas. Tú recuerdas obras por largo tiempo olvidadas. Tú abres el libro de nuestros días, y lo que está escrito ahí se proclama por sí mismo, porque lleva la firma de cada ser humano.
“Resuena el gran Shofar, se oye la tenue y pequeña voz; los ángeles, sobrecogidos de temor y temblor, declaran con pavor: “¡Este es el Día del Juicio!” Porque aún las huestes del cielo son juzgadas, mientras todos los que moran en la tierra están en fila delante de Ti.”
“Como el pastor sale en busca de su rebaño, y hace pasar las ovejas bajo su vara, así Tú congregas y enumeras y consideras a cada alma, estableciendo los límites de la vida de cada criatura, y decretando su destino.”



Comprendiendo el Servicio Sacerdotal de Yom Kipur

El capítulo 16 de Levítico (Wayiqrá) específica que el día 10 de Tishrí es la fecha en la que el Sumo Sacerdote (Cohen Ha-Gadol) conducirá una ceremonia especial para purificar las impurezas del altar y del pueblo. El centro del ritual es que el Sumo Sacerdote traerá un becerro y dos machos cabríos como una ofrenda especial. Primeramente, el becerro es sacrificado para purificar cualquier impureza del altar (lo que hoy en día podría decirse como vibraciones extrañas) producidas por delitos del propio sacerdote y por su casa (Lv. 16:6). En segundo lugar, uno de los machos cabríos era escogido por suerte, para purificar el altar de cualquier impureza semejante, estimulada por delitos de todo el pueblo israelita (Lv. 16:7-8). Finalmente, el segundo macho cabrío es enviado fuera, no sacrificado, para limpiar al pueblo mismo. El macho cabrío se marca por Azazel y es enviado a vagar por el desierto (Lv. 16:7-8).
Antes de enviar fuera al macho cabrío, el Sumo Sacerdote pone ambas manos sobre su cabeza y confiesa sobre él todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualquiera que fueran sus delitos, poniéndolos encima de la cabeza del macho cabrío. Y así, la Torah añade: «El macho cabrío llevará sobre él todas sus iniquidades a una región inaccesible...» (Lv. 16:20-22)

Azazel: El Chivo Expiatorio.
La palabra hebrea para chivo expiatorio es “azazel”. Azazel era visto como una figura de satanás (ha satán) en el libro intertestamentario de Enok 8:1-2. Los pecados del pueblo y, por ende, su castigo eran puestos sobre azazel, el chivo expiatorio. Llevaría los pecados del pueblo, así como su castigo, sobre él. Azazel al ser enviado al desierto se sobreentiende que es un cuadro de satanás (ha satán) que es enviado al lago de fuego (Rev. 19:20)
Examinemos más de cerca esta ceremonia encontrada en Levítico (Wayiqrá) 16:7-10. En Levítico 16:8, el primer lote decía: “para YHWH”. El segundo lote decía: “para Azazel”. El Sumo Sacerdote (Cohen Ha-Gadol) tomaba los dos lotes áureos y ponía uno de los lotes en la cabeza de cada animal, dejándolos así a su suerte. Se consideraba un buen omen, si el lote marcado “para YHWH”, lo sacaba el sacerdote con la mano derecha. Pero, durante 40 años antes de la destrucción del Templo (Beit Ha-Mikdash) en el año 70 E.C., el lote “para YHWH” fue sacado por el sacerdote con la mano izquierda (Talmud, Yoma 39a). De cualquier manera, los pecados del pueblo se echaban sobre el chivo expiatorio (Lv. 16:21-22). Excepto por los 40 años anteriores a la destrucción del Templo (Beit Ha-Mikdash) el lote “para YHWH” salió en la mano derecha del sacerdote y el lote “para Azazel” salió en la mano izquierda del Sumo Sacerdote.
YHWH dio esta ceremonia de echar suertes durante el Yom Kipur para enseñarnos cómo juzgará Él a las naciones del mundo anterior a la edad Mesiánica conocida como Milenio. Las naciones del mundo serán juzgadas según hayan tratado al pueblo judío. Aquellas naciones que hayan maltratado a los judíos serán naciones macho cabrío e irán en la mano izquierda. Aquellas naciones que estuvieron junto al pueblo judío, serán naciones oveja y entrarán en el reino Mesiánico, o el Milenio. Yahoshúa ha Mashíaj nos lo enseñó en Mateo (Matityah) 25:31-46.
Yahoshúa ha Mashíaj durante su primera venida fue una figura del macho cabrío marcado “para YHWH”. Yahoshúa ha Mashíaj fue una ofrenda por el pecado por nosotros, al poner YHWH Elohím sobre él los pecados de todo el mundo. (Véase Is. 53:1-6; 1 Co. 15:3; Gl. 1:3-4; Heb. 2:17; 1 Jn. 2:2, 4:10).
En la ceremonia de los dos cabritos, los dos machos cabríos eran considerados como una sola ofrenda. Se ataba una faja o banda carmesí alrededor de los cuernos del cabrito marcado con Azazel. En el tiempo adecuado, el macho cabrío era llevado a un precipicio con mucha pendiente en el desierto y empujado por el precipicio. En conexión con esta ceremonia, surgió una tradición interesante que es mencionada en la Mishnah. Una porción de la faja carmesí se ataba en la puerta del Templo (Beit Ha-Mikdash) antes de que el macho cabrío fuese enviado al desierto. La faja se tornaba de roja en blanca al alcanzar el macho cabrío su objetivo, dando a entender al pueblo que YHWH había aceptado sus sacrificios, y sus pecados habían sido perdonados. Está fundamentado en Isaías (Yeshayah) 1:18. Como se ha mencionado anteriormente, la Mishnah dice que 40 años antes de la destrucción del Templo (Beit Ha-Mikdash), la faja dejó de volverse blanca. Esto, por supuesto, fue cuando Yahoshúa ha Mashíaj fue sacrificado sobre el madero.

Aspectos Adicionales Relacionados con la Ceremonia del Sumo Sacerdote.
Con el fin de entrar en el Lugar Santísimo, el Sumo Sacerdote (Cohen Ha-Gadol) tenía que bañar todo su cuerpo, más allá del simple lavamiento de manos y pies requerido en otras ocasiones. El lavamiento simbolizaba su deseo de purificación (Nm. 19:4). Este lavamiento incluía sus ropas y su cuerpo (Nm. 8.5-7; 19:7-9). Esto se hacía en conexión con el tomar la sangre de un animal con el dedo y el rociamiento de la sangre sobre el altar (Nm. 19:1-4; Lv. 8:13-15). Este ritual se ve, una vez más, en Números (Bemidbar) 31:21-24. La comprensión espiritual de esto, es dada en Hebreos (Ivrim) 9 y 10:19-22. El rociamiento de la sangre sobre el altar también se menciona en Ex. 29:1-4,10-12,16,20-21; y Lv. 1:3-5,11; 3:1- 2,8; 4:1-6; 5:4-6,9. De nuevo la comprensión espiritual se encuentra en Heb. 9:11-14,23-25, y 1 P. 1:2.
Yahoshúa Ha Mashíaj es el Sumo Sacerdote (Cohen Ha-Gadol) de YHWH (Véase Heb. 3:1). En Jn. 20:17, Yahoshúa ha Mashíaj dijo «No me toques, porque aún no he subido a Mi Padre...» Estas mismas palabras eran las que pronunciaba el Sumo Sacerdote antes de subir al altar. Podemos ver a Yahoshúa Ha Mashiaj como Sacerdote mirando a otras Escrituras. En Nm. 19:11 vemos que si tocabas un cuerpo muerto, eras inmundo por siete días. Después de haber sido inmundo, la purificación tenía lugar en el día octavo. Este es el significado que hay detrás de lo que sucedió en Jn. 20:24-27.
Más que llevar su túnica acostumbrada y vestimentas coloridas (descritas en Ex. 28 y Lv. 8:1-8) Aarón fue ordenado de llevar vestiduras especiales de lino (Lv. 16:4). Yahoshúa ha Mashíaj fue visto llevando las mismas ropas en Rev. 1:13-15. Daniel (Daniyel) también lo vio, y lo describió en Dn. 10:5-56.
Al sacrificar los animales en el altar y aplicar su sangre sobre el mismo, las vestiduras del Sumo Sacerdote se manchaban de sangre, y YHWH instruyó que se lavaran (Lv. 6:27). No obstante, en Yom Kipur, YHWH declaró (en Is. 1:18) como está escrito: «...si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos...». Espiritualmente hablando, una vestidura representa la pureza y la ausencia de pecado. (Véase Rev. 7:9,13-14; 19:8).
En Nm. 15:37-41 fueron puestas franjas (tsitsit) en los bordes de los vestidos para que el pueblo recordase la Torah, o Palabra de YHWH. Consideremos a la mujer con flujo de sangre (era inmunda) viniendo a Yahoshúa (el Sumo Sacerdote de YHWH Elohim) para tocar el borde de su manto y ser sana (Mt. 9:20-22). Los hijos de Israel fueron instruÍdos por YHWH para que llevaran vestiduras como las que Yahoshúa llevaba en Mt. 9:20-22. Fue instruido por YHWH en la Torah que llevaran estas vestiduras según se afirma en Nm. 15:37-41. Cuando la mujer con el flujo de sangre tocó el borde (tsitsit) del manto de Yahoshúa (Mt. 9:20-22) fue un cuadro dado a nosotros por YHWH para comunicarnos que ella creyó la palabra de Yahoshúa por fe (emunah) y se puso bien a causa de su fe.

Cara a Cara.
El Sumo Sacerdote (Cohen Ha-Gadol) sólo podía entrar en el Lugar Santísimo una vez al año (véase Lv. 16:2; Heb. 9:6-7). Recordemos que YHWH había dado el aviso de que ningún hombre podía ver Su rostro y vivir (Ex. 33:20). Por causa de que en el Día de la Expiación, el Sumo Sacerdote podía entrar en la presencia de YWHW Elohim (Lv. 16:2) hay otro término para denominar el Día de la Expiación, y es: «Cara a Cara».
En los tiempos del segundo Templo, este ritual (la ceremonia del Sumo Sacerdote) había sido cambiada un tanto y se le añadió un elemento crucial. Ese elemento era que en tres ocasiones —dentro de un gran crescendo— aparecía el Sumo Sacerdote delante del pueblo, y en las tres ocasiones recitaba una fórmula de confesión para que la escuchasen. La primera confesión la hacía a cuenta de sus propios pecados y los de su casa; la segunda, a favor de la tribu sacerdotal de Leví; la tercera a favor de todo el pueblo.
Solamente en esta ocasión, en todo el año, la confesión del sacerdote incluía la pronunciación en voz alta del nombre de Elohim, encuadrado en las letras hebreas: YHWH (conocido por Tetragrámaton). Este era el nombre que Elohim dio y explicó a Moisés (Mosheh) en la zarza ardiente (el nombre «Yo Soy el que Soy» o «Yo Sere el que Sere»).
En cada confesión, cuando el Sumo Sacerdote alcanzaba a recitar el nombre, todo el pueblo se postraba y decían en alta voz: «Baruj shem K'vod maljuto l'olam va'ed», que quiere decir: «Bendito sea el Nombre del resplandor del Rey, para siempre y siempre». En la tercera recitación, por la que confesaba los pecados del pueblo, ellos sabían que el Sumo Sacerdote había entrado —una sola vez en todo el año— en el Lugar Santísimo, la habitación más íntima y secreta del Templo (Beit Ha-Mikdash), donde la Presencia de YHWH podía sentirse totalmente. Él entraba en tres ocasiones, y sólo entonces, salía para confesar los pecados en nombre de todo el pueblo y los ponía sobre el macho cabrío azazel.
El resultado de esta triple entrada en el Lugar Santísimo, esta triple recitación del Sagrado Nombre de Elohim, y esta triple postración de toda la gente, era una sensación de total temor de la Presencia de YHWH haciendo expiación por el pueblo, limpiándolos de todos sus pecados, permitiéndoles empezar el año de nuevo, renovando sus vidas. Tan grande era la sensación de transformación que, después del acto, la disposición de ánimo del pueblo cambiaba de un temor reverente a una celebración gozosa. Los jóvenes solteros, hombres y mujeres, iban a danzar en los campos y para escoger esposas y esposos para ellos. Yom Kipur y el quince de Av eran únicos días del año cuando esta adhesión pública de la muchedumbre tenía lugar.
Por lo tanto, cuando el Sumo Sacerdote se presentaba delante de YHWH en este día, se decía de él, que estaba «cara a cara» con YHWH. Por esta causa, Yom Kipur era conocido por la frase «cara a cara». La terminología de “cara a cara” fue usada en 1 Corintios (Qorintiyim Álef) 13:9-12, según está escrito: «Porque en parte conocemos y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido» (1 Co. 13:9-12).
Tanto el verso 11, como la frase en verso 12: «Ahora vemos por espejo, oscuramente» vienen de la Midrash Judía.
“Cara a Cara” es también el título de un capítulo del libro de Arthur Waskow: “Epocas de nuestro gozo” sobre el tópico de Yom Kipur. “Cara a cara” es un modismo para Yom Kipur. ¿Por qué? Era en Yom Kipur que el Sumo Sacerdote tenía que ir detrás del velo del Templo. En ese momento, la nación tenía que contener su respiración porque la suerte de la nación dependía de YHWH aceptando el sacrificio. En ese punto, el Sumo Sacerdote estaba «cara a cara frente al trono de la misericordia de YHWH».
Cuando el Sumo Sacerdote (Cohen Ha-Gadol) entraba en el Lugar Santísimo, el veía la presencia del Poderoso de Israel como una nube resplandeciente por encima del trono de misericordia (véase Lv. 16:2). La palabra para el trono de misericordia en hebreo es “kaporet”. Viene de la raíz de la palabra “kafar” que es la misma palabra para expiación.


El Día de la Expiación

Yom Kipur, el Día de la Expiación, tiene lugar el día 10 del mes de Tishrí (septiembre/octubre). Es el último día de los Diez Días de Arrepentimiento, y es el día más solemne del calendario judío. Se cree que todos aquellos que no han sido lo suficientemente buenos para ser escritos en el Libro de la Vida, a continuación de Rosh Ha-Shanah, tienen diez días para arrepentirse, orar por perdón, y hacer buenas obras hasta el Yom Kipur, cuando la suerte será decidida. Todo el Día completo del Perdón (Yom Kipur) se pasa ayunando y orando. Porque este día es el más solemne del año, conocido como «El Día».

El Ayuno
El Ayuno es uno de las mitzvot (mandamientos) más importantes que conducen a la expiación. La Torah dice tres veces: «Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas» (Lv. 16:29, 23:27; Nm. 29:7). La tradición (la comprensión hebrea) interpreta «afligiréis vuestras almas» por ayuno. Por esta razón se conoce por «El Día del Ayuno».

El Gran Shofar.
Cuando se discutía sobre el shofar (trompeta), había tres shofarim (trompetistas) principales para el pueblo judío y estas tres trompetas están asociadas a días específicos del año. Estas tres trompetas son:
1. «El Primer Toque de Shofar» sonaba y era asociado con Shavuot (Pentecostés).
2. «El Último Toque de Shofar» sonaba y era asociado con Rosh Ha-Shanah.
3. «El Gran Toque de Shofar» sonaba y era asociado con Yom Kipur.
Es en Yom Kipur cuando suena la Gran Trompeta, es conocida en hebreo como el “Shofar Ha-Gadol”. A esto se refiere Isaías (Yeshayah) 27:13 y Mateo (Matityah) 24:31.

Neilah: El cierre de las Puertas del Cielo.
Neilah es el cierre o último servicio de Yom Kipur. Es una creencia judía que las Puertas del Cielo se abren durante los días de arrepentimiento para recibir nuestras oraciones por el perdón, y que se cierran después del servicio de neilah. (Específicamente, se abren en Rosh Ha-Shanah para que entren los justos en el Cielo y permanecen abiertas hasta el servicio de neilah de Yom Kipur). Cuando se oye el último toque final del shofar (El Shofar Ha-Gadol, la Gran Trompeta) del servicio de neilah, los que han observado el día con sinceridad deberían sentir que ellos han sido inscritos en el Libro de la Vida.
El Día de la Expiación es el día más solemne de todos los días de las fiestas. Es el día de la limpieza para la nación y para el santuario. En este día solo, una vez al año, el Sumo Sacerdote entraba en el lugar más santo, el Lugar Santísimo del Templo, dentro del velo del Templo, con la sangre del macho cabrío de Elohim, la ofrenda por el pecado. Aquí él rociaba la sangre en el trono de misericordia – propiciatorio -. La sangre de la ofrenda quemada en el gran Día de la Expiación traía la limpieza de todo pecado para el sacerdocio, el santuario y para Israel como nación. (Lv. 16:29-34)

El Día de la Expiación.
1. Yom Kipur es un día de ayuno y aflicción del alma, Lv. 23:27,29; Nm. 29:7. Este día era puesto aparte como un día de ayuno nacional. El ayuno es mencionado en Joel/Yoel 1:14-15; 2:12-18; y Esdras/Ezra 8:21. La comprensión espiritual para nosotros es dada en Isaías/Yeshayahu/Yeshayáhu 58:1-12.
2. En el día décimo del mes séptimo (Lv. 23:27; Nm. 29:7), el número 10 se usa para representar el gobierno, o una nación (véase Dn. 7:24; Rev. 17:12). Para el pueblo judío, el número diez representa una congregación legal conocida como un “minyán”. La congregación es un cuerpo que representa a un grupo. Así, el número diez representaba la nación, o la congregación de Israel (Lv. 16.2- 3,17-19).

Nótese también que la sangre era rociada para la nación (Lv. 16:19). Miren en Is. 52:13-15 y Ez. 36:24-26. En Is. 52:13-15, el siervo sufriente Yahoshúa, Mashíaj ben Yosef, se le ve rociando a muchas naciones. En Ez. 36:24-26, son los judíos retornando a Israel de la Diáspora, a quien YHWH rociará agua limpia cuando retornen a la tierra de Israel.


Las Ceremonias del Día de la Expiación

Cuando miramos a la ceremonia de Yom Kipur en sí misma, podemos ver cómo apunta al mismo Yahoshúa Ha Mashiaj. Además, veremos cómo se relaciona con los creyentes en el Mesías.
1. El sacerdote usaba un incensario de oro (Lv. 16:1-2,12-14; Heb. 9:4). El incensario se menciona en Levítico 16:12; Números 16:18-46; 1 Reyes 7:50-51; 2 Crónicas 4:19-22; y Hebreos 9:1-4.
El incienso del incensario de oro representa las oraciones de los creyentes bíblicos (Salmo/Tehilim 141:2; Rev. 5:8; 8:3-4).
El Sumo Sacerdote Aharón tipifica el ministerio de mediador e intercesor. Yahoshúa es nuestro Sumo Sacerdote (Heb. 3:1) y Mediador (1 Ti. 2:5; Heb. 12:24). Él vive para interceder por nosotros (Ro. 8:34; Heb. 7:22-27).
2. Entraba dentro del Lugar Santísimo una vez al año (Lv. 16:2; Heb. 9:3,7).
Por la muerte de Yahoshúa tenemos libertad para entrar detrás del velo cada día (Mt. 27:50-51; 2 Co. 3:14; Heb. 4:16; 6:13-19; 10:19-22).
3. Él se lavaba con agua (Lv. 16:4,24).
Para Aharón, esto significaba que tenía que estar limpio para realizar la expiación a favor del pueblo de Israel. Para el creyente en Yahoshúa Ha Mashiaj significa que somos lavados por el agua de la Palabra de YHWH, al acercarnos a Él (y remueve el pecado de nuestras vidas) (véase Jn. 3:1-5,15; 1 Co. l6:11; Ef. 5:26-27; Tit. 3:5; Heb. 10:22). Para Yahoshúa ha Mashíaj supuso que Él estaba absolutamente limpio y sin pecado, cuando Él hizo la expiación por el sacrificio de su propio cuerpo sobre el madero.
4. Se ponía las vestiduras santas de lino (Lv. 16:4,23).
Las vestiduras sacerdotales también se mencionan en Éxodo 28:1-4. En el verso 2 son para honra y hermosura. Las vestiduras de lino hablan de la humanidad inmaculada del Mesías y su Justicia. Estas vestiduras de lino se manchaban de sangre cuando el sacerdote ofrecía los sacrificios. Después de ser completados los sacrificios, se quitaba las vestiduras y se ponía otras nuevas (Lv. 16:23-24). Isaías (Yeshayah) 1:18 habla de las vestiduras manchadas de sangre que serían reemplazadas por otras nuevas después. Las vestiduras blancas de lino son ropas de justicia: (cf. Job 29:14; Sal. 132:9; Is. 61:10; Rev. 3:5; 15:6; 19:7-8,11,13-15).
5. En el momento en que se realizaba el sacrificio en el Día de la Expiación, a aquellos que les alcanzaba, eran sin mancha y sin pecado delante de YHWH.
La congregación (kehilah) de creyentes en el Mesías está siendo presentada delante de YHWH sin mancha ni arruga (véase Ef. 5:27) por causa de la sangre de Yahoshúa (1 P. 1:19).
6. Los cuerpos de los animales eran sacados fuera del campamento (Lv. 16:27).
Los cuerpos de la ofrenda por el pecado, tanto el del becerro como el del macho cabrío, eran sacados fuera del campamento donde eran quemados. Yahoshúa fue crucificado fuera del campamento, o puertas de Yerushalen. (véase Jn. 19:17-20; Heb. 13:10-13).
7. Se ofrecían muchos sacrificios (Lv. 16:1-6,25-27).
Nuestros cuerpos deben de ser un sacrificio vivo para YHWH (véase Ro. 12:1; 1 P. 2:5). Hemos de ofrecer un sacrificio de alabanza a YHWH (véase Lv. 7:12; Sal. 34:1; 50:14,23; 69:30-31; 116:17; Heb. 13:15-16). Yahoshúa es el sacrificio de YHWH por nosotros que creemos en Él (véase Heb. 7:26-28; 10:1-10).
8. El año del Jubileo era el Día de la Expiación (Lv. 25:9-11).
Este era un año y día de libertad. Yahoshúa vino a predicar esta libertad en su primera venida (véase Is. 61:1-3; Lc. 4:17-21). Desde Adán han pasado casi 6.000 años y 120 jubileos. El número 120 apunta hacia el final de la edad de la carne y el reino de la vida del espíritu (véase Gn. 6:3). El cumplimiento final del año del Jubileo tendrá lugar en la segunda venida del Mesías. La tierra será redimida y entrará en un descanso completo de la maldición que le vino por el pecado de Adán. Tendrá lugar una total restauración de la herencia perdida del hombre. El pueblo de YHWH será totalmente libre (puestos en libertad, libre de todo pecado, enfermedad, muerte y maldición). Satanás (ha satán) la fuente de todas estas cosas, será atado, y alcanzaremos el verdadero descanso. El tabernáculo de YHWH estará con los hombres y Él habitará con ellos (véase Rev. 21:1-4). Así el día del Jubileo y el día de la Expiación hablan de la plenitud del plan redentor de YHWH Elohim por el hombre.

Vida por una Vida.
El nombre bíblico para el Día de la Expiación es Yom Kipurim, que significa «día de cobertura, cancelación, perdón, reconciliación». Ocasionalmente, era llamado el «Día de Ayuno» o el «Gran Ayuno» (véase Lv. 23:27-31; 16:29-31).
YHWH mandó a los israelitas que sacrificaran un animal por su sentencia de muerte. Este principio de vida por una vida es el fundamento del sistema de sacrificios. La Torah permite que se pague con dinero un rescate por un individuo que merecía la muerte (véase Ex. 21:28-32). La persona culpable aquí era el propietario de un buey que había matado a una persona, y el propietario era el responsable de la muerte causada por su buey (Ex. 21:30 dice que el dinero pagado en lugar de la muerte del propietario era un precio de rescate).
Yahoshúa ha Mashíaj murió sobre un madero como un substituto por nosotros, que merecíamos la muerte por causa de haber pecado contra YHWH. Yahoshúa pagó el precio del rescate por nosotros a YHWH (véase Mc. 10:45; 1 Ti. 2:5-6; 1 Co. 6:20; 7:23). El precio del rescate fue 30 monedas de plata (véase Ex. 21.32; Mt. 26:14-16; 27:3-6).
Treinta piezas de plata era el precio del rescate de sangre por morir en el lugar del verdadero culpable y hacer expiación por el culpable. En el caso de un ladrón o un homicida, no había expiación por ellos (véase Ex. 22:1-2; Nm. 35:31). Por esto no hay expiación para satanás/ha satán (véase Jn. 8:44). Treinta piezas de plata era el precio del rescate de sangre, y el derramamiento de sangre hacía una expiación por el pecado (véase Lv. 17:11; Ro. 5:8-11). La palabra griega “Ilasmos” traducida como “propiciación” tiene el mismo significado que la palabra hebrea “kafar” que se traduce por “expiación” (véase Ro. 3:23-25; 1 Jn. 2:2; 4:9-10). El propósito del Día de la Expiación era para enseñarnos sobre Yahoshúa el Mesías, que es nuestra expiación (véase Ro. 10:1-10).

El Significado de la Sangre en la Biblia.
1. Es una señal del Pacto Renovado/B'rit Hadasha (véase Mt. 26:27-28; 1 Co. 11:25).
2. Da vida eterna (véase Jn. 6:53.54).
3. Trae redención (véase Ef. 1:7).
4. Hace expiación (véase Ro. 3:25; 1 Jn. 2:2; 4:9-10).
5. Justifica delante de YHWH (véase Ro. 5:9).
6. Nos da perdón (véase Ef. 1:7; 2:13; Col. 1:14; 1 Jn. 1:9).
7. Provee reconciliación (véase Col. 1:19-20).
8. Provee limpieza (véase 1 Jn. 1:7).
9. Nos hace vencedores (véase Rev. 12:11).
El Día de la Expiación es el décimo día de Tishrí (Lv. 23:27). Es significativo que el arrepentimiento (la época de T'shuvah) debía de preceder a la redención (Yom Kipur). Estaba en el propósito de YHWH que los sacrificios de animales eran solo apropiados, cuando eran presentados con un corazón contrito y humillado (Sal. 51:16-19). Con esto en mente, el Día de la Expiación había de guardarse como un estatuto perpetuo a través de todas las generaciones (Lv. 23:31). Con intención divina, YHWH colocó Yom Kipur antes de la Fiesta de los Tabernáculos (Sukot), que se conoce por «La Epoca de Nuestro Gozo». Los hijos de Israel (y todos los creyentes en el Mesías Yahoshúa) podían solo gozarse, una vez que habían sido redimidos y sus pecados habían sido perdonados.


La Segunda Venida de Yahoshúa y Yom Kipur

Si examina las Escrituras en cuanto a la segunda venida de Yahoshúa ha Mashíaj a la tierra, cuando ponga sus pies sobre el Monte de los Olivos (Zac. 14:4) encontrará que se usa la terminología de Yom Kipur. Aquí van algunos ejemplos:
El primer ejemplo está en Isaías (Yeshayah) 52:13-15. Examinemos primeramente Isaías (Yeshayah) 52:13-14, para que podamos identificar que esto se está refiriendo a Yahoshúa, el Mesías. Entonces, miremos en Isaías (Yeshayah) 52:15.
En Isaías (Yeshayah) 52:13-14 se dice: «He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. (Las referencias a esto en los Ketuvim Netsarim (Escritos Nazarenos) son Hechos (Maaseh) 2:32-35; 5:30-31; Filipenses (Filipiyim) 2:9-11. «Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres» (Is. 52:13-14).
Esta descripción de Yahoshúa, el Mesías sufriente, es drásticamente diferente de cómo le presentan, por ejemplo, en Hollywood. Esta descripción pinta a un cordero que va al matadero (Is. 53:7). Isaías (Yeshayah) 52:14 muestra a un hombre tan desfigurado que no se parecía a un hombre. Isaías (Yeshayah) 50:6 dice que su barba fue desgarrada. Salmos (Tehilim) 22:14-17 dice que sus huesos fueron descoyuntados y fue desnudado delante de los ojos curiosos de los hombres. Aún le mordieron (Sal. 22:13).
Los romanos usaban un látigo con nueve ramales, y había hueso, cristal y metal cortante dentro de cada ramal. El propósito de este látigo era rasgar la carne de manera que los órganos colgaran fuera del cuerpo. El Salmo 22:16 dice que horadaron sus manos y sus pies. El Salmo 22:18 dice que repartieron sus vestidos echando suertes. Reconociendo que Isaías (Yeshayah) 52:13-14 habla de Yahoshúa ha Mashíaj durante su primera venida a la tierra. Isaías (Yeshayah) 52:15 habla de su segunda venida.
En Isaías (Yeshayah) 52:15 está escrito: «Así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído». La frase «Así asombrará a muchas naciones» es una referencia al salpicado de la sangre en el trono de misericordia de YHWH por el Sumo Sacerdote durante Yom Kipur (Lv. 16:4). También se refiere a ello en Levítico (Wayiqráh) 1:5,11; 3:2,8,13; 4:6,17; 7:2.
Las vestiduras del Sumo Sacerdote eran cubiertas de sangre después de llevar a cabo su oficio (Lv. 6:27). Después de esto, YHWH aceptaba el sacrificio, y según colgaban sus vestiduras, tenía lugar un milagro. Sus vestiduras manchadas de sangre roja se ponían blancas.
YHWH estaba diciendo por medio de esto que Él había perdonado sus pecados y este perdón se mostraba por el vestido (simbólico de la vida del hombre) manchado de sangre (la sangre de Yahoshúa). Yahoshúa ha Mashíaj perdonaba así los pecados del hombre, y de esta manera su vestido se volvía blanco. Isaías (Yeshayah), el profeta dijo: «Venid luego, dice YHWH, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como la blanca lana» (Is. 1:18).
El vestido de Yahoshúa ha Mashíaj pasó de estar manchado con Su sangre cuando Él murió sobre el madero a ser puramente blanco hoy. Los vestidos blancos representan la justicia delante de YHWH (Rev. 3:4-5; 7:9,13-14). Así es descrito Yahoshúa en Revelación (Jazón) 1:13-14. Yahoshúa ha Mashíaj es nuestro Sumo Sacerdote (Heb. 2:17; 3:1; 4:14; 9:11). Yahoshúa roció Su sangre por nosotros (1 P. 1:2).
Moisés (Mosheh) sacó a los hijos de Israel fuera de Egipto (Mitsráyim) guardando la Pascua y rociando la sangre, como se encuentra en la Torah, según Heb. 11:24-28. De hecho, YHWH prometió rociar a Israel cuando retornasen a la tierra de Israel, procedentes de la Diáspora. Se puede ver en Ezequiel (Yejezqel) 36:24-27.
En Isaías (Yeshayah) 52:15, cuando dice que Yahoshúa ha Mashíaj rociará a las naciones, se refiere a lo que hacía el Sumo Sacerdote en Yom Kipur en el trono de misericordia de Elohim para que YHWH perdonase los pecados del pueblo. Yahoshúa ha Mashíaj vino como un profeta en su primera venida; ahora Él es el Sumo Sacerdote y volverá como Rey (Mashíaj ben Dawid). Isaías (Yeshayah) 63:1-3 describe la segunda venida del Mesías y el verso 3 habla acerca de sus vestiduras siendo rociadas con sangre. Una vez más, esto describe a Yahoshúa ha Mashíaj, como el Sumo Sacerdote que regresará a la tierra en Yom Kipur.
En Joel (Yoel) 2:15-16 leemos: «Tocad trompeta en Sión (la trompeta “shofar” que se menciona aquí se refiere al toque que nos introduce en el Reino Mesiánico, la última trompeta que suena en Rosh Ha-Shanah) proclamad ayuno, convocad asamblea (esto habla del ayuno mencionado con Yom Kipur). Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de la cámara el novio, y del tálamo la novia» (Jl. 2:15-16).
Recordemos que la boda que tiene lugar en Rosh Ha-Shanah, y la luna de miel que durará los últimos siete años. En este pasaje de Joel (Yoel), podemos ver que los siete años de tribulación, conocidos como los dolores de parto del Mesías, o “Jevlail shel Mashíaj” han pasado y el Mesías regresa con Sus seguidores a la Cena de Bodas del Cordero.
En Joel (Yoel) 2:17 se dice: «Entre la entrada y el altar (una vez más, esto habla de un acontecimiento que tiene lugar anualmente, el ministrar del sacerdote en el Lugar Santísimo) lloren los sacerdotes ministros de YHWH, y digan: Perdona, oh YHWH, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Elohim?».
¿Qué es lo que se está comunicando aquí por la frase: «Perdona a tu pueblo». Para conocer la respuesta deben volver a Zacarías (Zekharyah) 12 y 14:1-9. En estos pasajes, podemos ver a Yahoshúa regresando después de los dolores de parto del Mesías (tribulación), y a Yersushaláyim siendo cercada. Yahoshúa ha Mashíaj salva a Yersushaláyim. Pondrá sus pies sobre el Monte de los Olivos. Habrá un gran terremoto y el Reino Mesiánico vendrá con todo su poder. No habrá más noche y YHWH gobernará toda la tierra. En este tiempo, se cerrarán las puertas del Cielo. La última ceremonia de Yom Kipur se llamará neilah, el cierre de las puertas, y será la conclusión de la ceremonia del Yom Kipur. Sin embargo, esto no será un ensayo (mikrá), sino algo real. En este momento, será demasiado tarde para tomar la decisión de aceptar a Yahoshúa el Mesías en su vida.
Yahoshúa habló de este acontecimiento en Mateo (Matityah) 24:27-31. En Mateo (Matityah) 24:31, a la trompeta que suena, Yahoshúa ha Mashíaj le llama la gran trompeta. Esta es una trompeta que suena en Yom Kipur, conocida como Shofar Ha-Gadol. Esta trompeta nos introducirá dentro de la venida de Yahoshúa para gobernar como Mashíaj ben Dawid durante la edad Mesiánica. Los temas de las fiestas del otoño son varios y son especialmente significativos para el creyente en Yahoshúa. Las festividades y toda la Tanaj se han cumplido y hablan del Mesías (Sal. 40:7; Lc. 24:44-47).
La comprensión de las festividades del otoño enriquecerá nuestras vidas y andaremos (halajah) como creyentes en el Mesías. La festividad final del otoño: Sukot, no es diferente. Las festividades de YHWH se han cumplido en Yahoshúa el Mesías mientras que al mismo tiempo despliegan una tremenda revelación de cómo vivir a favor de Yahoshúa sobre una base diaria.


QUE EN ESTE YOM KIPPUR, LAS PUERTAS DE LA SALVACION SUJETAS POR LA JESED YLA RAJAMIN EN MASHIAJ YAHSHUA, ESTEN A NUESTRO FAVOR POR LOS MERITOS DEL SACRIFIO EN EL MADREO, Y QUE CADA UNO DE NOSOTROS SEA INSCRITO EN EL LIBRO DE LA VIDA. AMENBESHEM YAHSHUA HA MASHIAJLE SHANA HA BAA BI YERUSHALAIM.

LE SHANA HA BAA BI YERUSHALAIM.

Moreh Azeved

1 comentario:

Anónimo dijo...

Beraja Shalom,Al cuerpo de renacidos a Uds Yahweh MI ADON LES BENDICE EN SU Hijo YAHSHUAH el JaMASHIAH,. Muy excelente su representacion en Internet como parte del cuerpo. Rene David Flores
Gracias por estar firmes y si tienen Informacion disponible sera muy bien recibida Gracias. soy del Salvador.